“Contra el viento del norte” o del amor a través de la correspondencia electrónica

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No hace muchos años, aunque así lo parece, había historias de amor que se desarrollaban enteras sobre el papel. Una relación epistolar podía ser igual de apasionada que una en la que la piel es el lienzo. La imaginación es una poderosa aliada cuando la distancia es insalvable entre dos personas que se aman. Además la demora y la espera suelen ser afrodisiacos sumamente potentes. Pero, ¿puede contarse una historia similar a base del correo electrónico?

Simpática novela de Daniel Glattauer

Daniel Glattauer tuvo una idea poco menos que brillante: retomar las tradicionales relaciones por correspondencia y transportarlas a nuestros días. Bueno, decir nuestros días es un poco complicado pues el libro se publicó originalmente en 2006 y siete años es demasiado tiempo para el vertiginoso ritmo de la tecnología. Contra el viento del norte explora la posibilidad de un enamoramiento a partir de la letra escrita en la era del correo electrónico. Sí, eso que ya ahora puede sonar un poco anticuado gracias a la mensajería instantánea.

De hecho, el correo electrónico todavía permite cierta demora, pues al parecer los dispositivos móviles tampoco están en el horizonte de esta historia. El ordenador, por tanto, es necesario para establecer la comunicación y eso permite eventuales ausencias, pausas necesarias para que el corazón digiera las palabras del otro y la razón articule una respuesta. El comienzo es un error, un cambio de letra que desvía el camino de un mensaje para iniciar una cadena aparentemente interminable de correos. Así transcurre la comunicación entre Leo y Emmi, y es así como el austriaco Glattauer nos cuenta su historia de la que uno difícilmente puede separarse.

El autor ha cosechado ya varios éxitos editorialesAsí es, no podemos dejar de señalar que el libro resulta altamente adictivo. Aunque la calidad literaria no es el motivo, pues, si bien no está mal escrito, tampoco podemos decir que estamos ante las frases más brillantes de la historia de las letras. Quizá es el morbo que genera el estar asistiendo a una conversación ajena, el poder de abrir de manera tan sencilla la correspondencia de otro y hurgar en sus intimidades. O es que Glattauer sabe bien que en esta época de conectividad constante podemos llegar a sentirnos muy solos y con su libro abre una ventana de esperanza para que una historia así ocurra realmente. Lo cierto es que hay que reconocerle al autor el saber contar una historia de manera amena actualizando un género que parecía haber caído en el olvido.

Estamos lejos de los encuentros cara a cara. La pantalla es el medio y las palabras son la guía. Los personajes se creen más listos de lo que en realidad podrían ser, aunque hay que decir que con ello arman un divertido juego de ironías y un retrato que reproduce de manera simpática situaciones típicas de la vida en pareja. Claro que aquí la pareja no tiene la peculiaridad de formarse a distancia y sin saber nada del aspecto del otro. Algo que a ella parece importarle demasiado. Pero a falta de rostros hay que quedarse con las palabras:

Escribir es como besar, pero sin labios. Escribir es besar con la mente.

Existe una adaptación de la historia para el teatro

¿A cuántas personas habremos besado entonces a través de nuestros escritos? Me declaro polígamo sin remedio. Aunque al final las palabras siempre estén dirigidas a un persona y sólo a una que, quizá, ni siquiera conocemos. Esto pasa con el fortuito encuentro de Emmi y Leo. No revelaré más detalles de un libro que se lee con suma facilidad. Si queréis descubrir qué es lo que pasa con ellos dos y las peripecias de su relación acudid a esas páginas que nos regala Daniel Glattauer. Sin duda pesareis un muy buen rato con una sonrisa permanente en la cara. Uno puede llegar a desesperarse ante el encuentro inminente que ponga fin a la cadena tortuosa de correos, pero quién sabe si éste llegue a concretarse. Y si así fuera, ¿sería lo mismo que el diálogo escrito? Esta es una buena pregunta que nos deja en el viento que, en efecto, viene del norte.

Archivado en Contra el viento del norte, Correspondencia, Daniel Glattauer, Libros, Literatura, Reseña
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Comentarios (13)

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  • Este libro es una pasada y, de hecho, me sentí un poco identificado ^^

    Si os ha gustado, leer Cada siete olas, la continuación =)

    • Carlos Girón dice:

      Estaba esperando un poco para hablar de esa continuación. Espero que quienes lean este primer libro se queden igual de enganchados y nos acompañen en el comentario de la segunda parte 🙂

  • Rosa Sebastià dice:

    En el renacimiento cuando algunas mujeres empezaron a leer y escribir, habían muchas voces en contra, para evitar precisamente esto y sobre todo las infidelidades.

    • Carlos Girón dice:

      El poder de las letras en manos inteligentes. Algo en lo que el género femenino nos lleva siempre ventaja. Nada más seductor que una buena historia, sin duda, así que a leer y a escribir que la práctica hace al maestro(a). 😉

  • […] éxito conseguido por Daniel Glattauer con Contra el viento del norte ha hecho inevitable una segunda parte. Emmi ya no tiene frío, el viento le ha dejado en paz […]

  • […] Daniel Glattauer narra una divertida historia de amor que se gesta a través de mensajes de correo electrónico. Se trata de una conversación que comienza por error, de manera completamente azarosa, si es que el azar existe. Leo y Emmi intercambian hilarantes mensajes que muestran la necesidad de sentirse acompañado y la posibilidad de encontrar en las letras un rostro cálido que enamora. ¿Se encontrarán? El juego que proponen los protagonistas te tendrá pasando las páginas de manera compulsiva. Sigo sin saber muy bien si el hecho de que estamos leyendo la correspondencia ajena juega un papel fundamental en lo adictivo de la historia, pero lo que sí puedo decir es que se pasan ratos muy divertidos con cada página. Un libro del que es difícil despegarse, aunque la historia culmina en un segundo libro: Cada siete olas. Así que quizá sea mejor comprar los dos y tener el fin de la historia a la mano. […]

  • […] tema de las relaciones que tienen su origen en la red: El blog del inquisidor, de Lorenzo Silva, o Contra el viento del norte, de Glattauer, que tuvo secuela e incluso un par de tertulianas hemos visto adaptada al […]

  • […] que tienen su origen en la red: El blog del inquisidor, de Lorenzo Silva, o Contra el viento del norte, de Glattauer, que tuvo secuela e incluso un par de tertulianas hemos visto adaptada al […]

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