La Fundación Juan March nos acerca a “La Minotauromaquia” de Picasso

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La Fundación Juan March presenta hasta el 31 de agosto una pequeña muestra, su pieza central de “La Minotauromaquia” (1935), obra principal gráfica de Pablo Picasso perteneciente a la colección de la Fundación. Estará acompañada por quince estampas de la “Suite Vollard” dedicadas a la figura del Minotauro y la colección completa de la revista surrealista “Minotaure” y obras literarias. Picasso es uno de los más extraordinarios grabadores de todos los tiempos, esta es una magnífica ocasión para acercarnos a una de sus facetas más personales, en una etapa muy conflictiva de su vida, de amor, pasión e infidelidad. ¿Quieres revivir su historia?

En su estudio

En Las Metamorfosis de Ovidio, el Minotauro era mitad hombre mitad toro, su madre era Pasifae, mujer del rey Minos, y su padre un toro. Minos encerró a la bestia en un laberinto, construido por Dédalo. Desde la antigüedad clásica, este ser mitológico y el laberinto se han convertido en arquetipos de los que se han nutrido las artes plásticas y la literatura.

La figura del Minotauro aparece por primera vez en la obra de Picasso en un dibujo de 1928, pero no será hasta la década de los treinta cuando se convierta en tema recurrente en su iconografía. En La Suite Vollard trabaja sobre el motivo del Minotauro en quince de los grabados. Con anterioridad ya había tratado La Metamorfosis de Ovidio o La Lisístrata de Aristófanes, por encargo de Albert Skira, editor de Minotaure. Pero en La Suite que hace por encargo de Ambroise Vollard entre 1930 y 1937, Picasso reinterpreta el mito, alejándose de la representación clásica y acercándolo a su biografía personal, identificándose con él, sus relaciones amorosas y sus experiencias conyugales.

Picasso eligió la figura del Minotauro como su alter ego y recreó un viejo mito en un mito nuevo, contemporáneo, de modo que la Suite Vollard y La Minotauromaquia pueden interprearse como un diario artístico de los complejos avatares de su vida durante la década de los treinta, “la peor época de mi vida”.

Las quince estampas dedicadas al Minotauro en la Suite Vollard se pueden dividir en cuatro grupos. En el primero de ellos, el Minotauro disfruta y bebe en el taller del escultor junto con el artista y sus modelos. A estas escenas báquicas siguen otras más violentas, en las que Picasso muestra la naturaleza animal del Minotauro. Finalmente, los grupos tercero y cuarto representan al Minotauro vencido; en uno de ellos, ese ser mitad hombre y mitad animal aparece moribundo.

Minotaur

La Minotauromaquia, se expone por primera vez en la sede de Madrid de la Fundación Juan March tras participar en distintas exposiciones de gabinete en los museos de Palma y Cuenca.

Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins, 1973) realizó numerosas estampas que son fundamentales en su producción plástica. Al igual que en su pintura. Investigó y experimentó hasta conseguir un dominio magistral en todas las técnicas, Picasso es considerado uno de los más extraordinarios grabadores de todos los tiempos, al mismo nivel que Rembrandt o Goya.

La Minotauromaquia, pieza central de esta exposición y una de las estampas más célebres del siglo XX, fue elaborada por Picasso el 23 de febrero de 1935 en el taller de Roger Lacourière en París. La imagen presenta varias acciones simultáneas en un mismo espacio.

Picasso

Como figuras principales, una niña que porta una vela encendida y un ramo de flores. La imponente figura del Minotauro completan el cuadro junto a una mujer vestida de torero con los senos descubiertos sobre una yegua herida; detrás de la joven, un hombre barbudo que huye por una escalera, y, finalmente, dos mujeres que contemplan la escena desde una ventana en la que se han posado dos palomas.

Hay diferentes interpretaciones de esta obra. Como comenta Juan Carrete en su ensayo sobre esta obra, escrito con ocasión de esta exposición, la obra representaría una alegoría íntima de Picasso:

La Minotauromaquia se nos presenta como síntesis final de toda una serie de obras. Es un grabado que condensa todo el universo que Picasso ha desarrollado hasta entonces, complicando el significado de cada elemento hasta crear una composición casi críptica, que desafía todos los análisis iconográficos y que se considera un antecedente del Guernica.

Esta obra se trata de una lámina de cobre (495 x 697 mm) con la técnica del aguafuerte, con rascador y buril. Picasso quiso documentar el proceso de grabado en seis ocasiones antes de decidir que la obra estaba concluida. Aquel día creó una de las obras maestras de grabado, La Minotauromaquia (Bloch 288, Baer 573), de la que, en el mismo taller, entre el 28 de abril y el 3 de mayo de 1935, se haría una tirada de unas 55 estampas sobre papel verjurado Montval (574 x 742 mm). Uno de estos ejemplares es el que pertenece y se expone en el Museu Fundación Juan March de Palma.

Este grupo de láminas de cobre habían sido grabadas a lo largo de seis años, entre septiembre de 1930 y junio de 1936. Tres retratos de Vollard fueron añadidos al grupo en 1937 para redondear el número y ofrecer una colección de cien estampas, conocida como Suite Vollard.

Grabados

En toda la Suite Vollard la protagonista principal es Marie-Thérèse Walter (1909-1977), el gran amor de Picasso de los años treinta, a quien vio por primera vez en enero de 1927, cuando Marie-Thérèse tenía diecisiete años. En 1930, mientras vivía con su esposa Olga Koklova (1891-1955), la instaló en un apartamento en París.

A partir de 1932, el interés por Marie-Thérèse como modelo se incrementó; aparece con frecuencia en sus pinturas, dibujos, estampas y esculturas. Picasso, atrapado entre la cólera de su esposa Olga, de la que finalmente se separó en junio de 1935, y su pasión por Marie-Thérèse, con la que tuvo a su hija Maya (nacida el 5 de septiembre de 1935), Picasso lo llegó a considerar el peor momento de su vida. Poco duró esta relación, conoció a Dora Maar (1907-1997) y no volvió a pintar a Marie-Thérèse.

El taller del escultor es el tema predominante en 46 de las 100 estampas en las que describe la relación erótica entre el artista y su modelo y amante, Marie-Thérèse Walter. Los escultores que aparecen se pueden considerar proyecciones abstractas del propio Picasso, las múltiples imágenes de las modelos son representaciones de Marie-Thérèse, figurada con formas suaves y onduladas, labios sensuales, barbilla pronunciada y nariz como extensión de la frente. La pequeña serie La batalla del amor es en la que el pintor desarrolla la relación erótica, que se hace más violenta, llegando a representar escenas de violaciones.

Según la leyenda, el Minotauro podía ver en la oscuridad del laberinto. Esta oposición monstruosa entre luz y oscuridad es lo que divide la composición, en dos planos. El deseo, la culpa y la vergüenza, todos los impulsos de (Picasso/Minotauro) ante la inocencia de la niña (Marie Thérèse).

¿Conocías el trasfondo amoroso de esta serie de obras? ¿Qué te parece la faceta de grabador de Picasso?

Archivado en Arte, La Fundación Juan March, La Metamorfosis de Ovidio, Minotauro, Picasso, Pintura
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