Juegos del hambre, en llamas

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Cartel de la película Juegos del hambre, en llamas

Será por no ser chica princesa, o por tener ganas de estar en contra la mayoría de las veces, pero la trilogía de Suzanne Collins me ha cautivado desde el principio. Recuerdo haber ido al cine el año pasado y salir atónita. Para refrescarme la memoria con todos los detalles de la película me había leído el artículo de mi compañero en Xombit de hace un año para no confundirme de nombres, pero aunque no me haya quedado con todas las escena en la mente, recuerdo cómo me he sentido al salir: inspirada.

No he salido de la sala de cine analizando los efectos especiales, ni la música, ni preguntándome si la protagonista, Katniss Everdeen, parecía tener más de 17 años; he salido con ideas, con preguntas y con ganas de cerrar menos los ojos cuando se trata del sufrimiento de los muchos para el bienestar de los pocos. Será que nos emociona por echarnos la verdad a la cara. El periódico El País describía el libro:

Collins atrapa a gente de todas partes porque narra una acción trepidante con valores universales.

Solamente unas semanas después de ver la película del año pasado me he enterado de que en realidad Juegos del hambre es solamente la primera parte de una trilogía y que iban a sacar la segunda película el año siguiente. Como no habían dejado demasiadas cosas en el aire he esperado paciente la película de este año: Juegos del hambre, en llamas.

Los tres libros que forman la trilogía de Los juegos del hambre

¿Mi sensación durante la película? No he notado ninguna falta de coherencia –como me pasa normalmente cuando veo películas inspiradas en libros– la historia fluye sin saltos y sin la sensación de haberte perdido alguna escena. El tiempo se ha pasado volando; aunque se trata de una película bastante larga, al acabarse me he quedado con ganas de más.

La película empieza con la gira anual que los ganadores de los Juegos del hambre tienen que hacer en cada distrito como representantes del Capitolio. Katniss y Peeta tienen que aparentar estar muy enamorados, ya que ese amor –en teoría– los había salvado a los dos. Pero a Katniss se le da bastante mal actuar en contra de sus sentimientos. Sus discursos, en vez de centrarse en el favor del Capitolio y en exaltarlo, se ven afectados por el sufrimiento de la gente de los otros distritos. De este modo, sin ninguna intención oculta, llega a inspirar las ganas de cambio y el valor de arriesgarse por un bien mayor.

El presidente Snow se da cuenta del efecto que esta chica provoca en los demás, y para apagarlo decide que los juegos del hambre de este año deberían ser una lección tanto para la población como para los ganadores de las ediciones precedentes. Así que por ser los septuagésimo quintos juegos del hambre decide que los tributos –participantes a los juegos del hambre– deberán ser los vencedores de ediciones anteriores. Como es de pensar, Peeta y Katniss volverán a estar de nuevo en la arena.

Los tributos de los 75º juegos del hambre

Nuevos participantes con distintas habilidades, enemigos y… socios, porque no puedes ser amigo de las personas a las que estas a punto de matar; aún así, desde el principio se nota una sensación de compañerismo. Notas tensión en tu columna mientras ves a los tributos intentando sobrevivir y descifrar los planes de lucha y ataques organizadas por el capitolio. Algunos mueren, los principales sobreviven. Somos testigos de la muerte de unos cuantos personajes a los que nos han presentado más de cerca y sufrimos por ellos; la muerte de los demás nos deja más o menos fríos, aliviados incluso. Sólo nos interesa que sobrevivan algunos: Katniss y Peeta, esa chica atrevida que nos cae bien –Johanna–, ese chico guapo –Finnick–, y el científico que parecen de fiar –Beetee–. La película acaba con un descubrimiento: todos estaban enterados menos Katniss, Peeta y nosotros. Johanna había soltado un indicio una vez diciendo:

¿Quién te crees que los sacó de esa puñetera jungla por ti?

¿El final? Nos explican poco, y nos dejan con ganas de entenderlo todo. Me he conseguido el libro y 23 horas más tarde había saciado mi curiosidad. Si esa no es una prueba de que es una buena película, ¿cuál es?

Archivado en 75º juegos del hambre, Capitolio, En llamas, Katniss Everdeen, Peeta, Presidente Snow, Suzanne Collins, Trilogía
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