El Zinemaldia se desmelenó y peinó un mechón de oro del “Pelo malo”

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La Concha de oro causó estupor, algo bastante habitual cuando se fallan los premios en los festivales de cine. Los abucheos y silbidos vienen de serie. “Pelo malo” no era una de las favoritas, y sin embargo, al final fue Mariana Rondón quien subió al escenario mientras agitaban la bandera a cuadros. Emocionada y sorprendida, cómo no. 350 mil euros muy bien aprovechados. Es una película conmovedora. Cuenta la historia de una mujer que lucha por sobrevivir en una barriada de Caracas. Junto a ella, dos hijos. Un bebé y un chavalín que jamás será como Anthony Quinn.

Concha de oro

Las apuestas y los críticos más elitistas no preveían encontrar Pelo malo en el palmarés del Festival de San Sebastián que reflejaron los periódicos del domingo pasado. Así que se escuchó un murmullo cuando el presidente del jurado, el director Todd Haynes, anunció la ganadora de la Concha de oro… por unanimidad. Es decir, sin necesidad de encañonar con una pistola a ningún miembro rebelde con derecho a voto. No sé qué esperaban, a mí me parece una digna triunfadora. Una historia sencilla, cruda y valiente, que podría ver cualquiera, que deberíamos ver todos, y que sin embargo, no verá casi nadie.

Concha de oro sudaca films

La película comienza con un homenaje a La ventana indiscreta del gran Alfred Hitchcock. Dos niños se asoman al mundo desde el balcón de su casa, se entretienen buscando personas y anécdotas en el gigantesco y cutre bloque de viviendas que hay enfrente. Me recordó, por contraste, otro plano parecido que vi en Enemy, la película de Dennis Villeneuve que también ha competido en el Zinemaldia. Un juego de espejos trucados. Pese a que son dos planos que quieren expresar lo mismo, la riqueza de los Estados Unidos choca frontalmente con la miseria de la Venezuela… que nos enseña Mariana Rondón.

Nuestro protagonista se llama Junior, tiene nueve años y a pocos días de que comiencen las clases, necesita alisar su pelo rizado, un pelaje incorregible. Pronto se hará la foto para el nuevo curso en el colegio y quiere parecer un cantante de moda, igual que su amiguita, desea ser Miss Venezuela. Y aquí llegan los problemas, los malentendidos, la incomprensión, la intolerancia. ¿Será gay? ¿Acabará vestido de mujer cantando en un tugurio de mala muerte? La homosexualidad es un dragón del que hay que protegerse… Incluso su propia madre quiere enmendar su extraño e inconveniente comportamiento, censura con crueldad y desprecios la ingenua actitud del pequeño. A gritos o acudiendo al médico. Es tal su rechazo, que no puede ni tocar a su cachorro, siente una descarga cuando se rozan piel con piel. No hay cariño, es violento, animal. Los actores principales, madre e hijo, están soberbios, transmiten vida. Samuel Lange y Samantha Castillo.

Mariana Rondón que no solo es cineasta, también puede ejercer como artista plástica, afirmó en Donostia que:

Venezuela es uno de los pocos países en Latinoamérica donde a la homofobia no se le considera un problema.

Marta, la madre viuda, está en una situación límite. Desbordada. Pierde un trabajo tras otro y no tiene apenas recursos económicos. Caracas es una ciudad muy dura en esas circunstancias. Por eso, muestra su perfil más viril si hay que morder, y cuando hace falta, se gira, y aprovecha su femineidad sin alma. La otra cara. El niño no, el niño es de una pieza. Tiene una mirada limpia, curiosa, inocente y despierta… hasta cuando se hace el dormido en esa escena con la puerta entreabierta, cuando su mamá de ojos tristes se entrega al hombre que le dará un trabajo. Junior siempre observa embelesado a su madre, siempre quiere estar guapo para ella.

Ganadora del Zinemaldia

Pelo malo no solo es una historia, es una crítica social. Su ritmo es lento, cadencioso, y la cámara en mano, junto al ambiente ruidoso y cargante, intensifican la sensación angustiosa y agobiante que provoca esa sociedad. De todas formas, no te asustes, tiene toques de humor, es impagable la escena de la abuela paterna y el nieto aprendiendo Mi limón, mi limonero. En resumen. Prejuicios y temores de la ignorancia, pobreza de espíritu. Un país en el que se mezclan la propaganda y la escasez…

¿Estás cómodo en tu butaca? ¿Eres feliz picoteando en el gallinero? ¡Aprendamos! En estos tiempos en los que el desierto penetra sin remedio en la política, deberíamos despertar antes de quedarnos sin agua. Los derechos no son un regalo, son una consecuencia. Hay que pelear por mantenerlos. No nos quedemos mirando desde el balcón…

Archivado en América latina, Cine, Concha de Oro, Donostia Zinemaldia, Festival de San Sebastián, Homosexualidad, Mariana Rondón, Pelo malo, Venezuela
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