Arte y moda se dan la mano para la inclusión de personas con discapacidad

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El pasado día 21 de marzo tuvo lugar la celebración del Día Mundial del Síndrome de Down. Como prometí en mi anterior artículo, os escribo a posteriori unas palabras sobre el evento al que tuve la suerte de asistir.

Digo suerte porque compartí viaje con un grupo de jóvenes diseñadores vigueses que de manera voluntaria y altruista se embarcaron hará cosa de tres meses en un bonito proyecto creativo junto con un grupo de chicos y chicas con Síndrome de Down y discapacidad intelectual. Digo suerte porque fui testigo en primera persona al contemplar en primicia las obras de arte que ese grupo de personas ideó y construyó artesanalmente.

Colección Selvatic

Tuve el honor de ver las caras de asombro de las personas que contemplaron la colección de joyas y ropa que se expusieron durante el acto. Fue un acto en el que se reunieron familias y personas con Síndrome de Down de toda la comunidad gallega en un claro gesto de compromiso para el cambio. ¿Cuál es el cambio? Una sociedad más solidaria, más inclusiva.

Voy a dar un poco más de difusión al trabajo de estos artistas de la moda. El equipo de diseñadores conocido como La boite is junto con un grupo de catorce personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual trabajó durante tres meses en un taller de diseño y confección tanto de ropa como de joyas. El resultado lo podéis contemplar en las fotografías. Solo puedo destacar su trabajo, esfuerzo y buen hacer. Hay cantera de diseñadores en Galicia, no me cabe duda, y no me refiero solo a La Boite is.

Joya

Me centraré ahora y brevemente sobre el acto en sí. Resumiendo, el guión fue más evidente que las opiniones de los tertulianos de fútbol. Derechos, reclamaciones, todo muy evidente, demasiado estudiado. Añadimos las obligaciones pero sin que apareciera una persona con Síndrome de Down para hacerlas propias. Fue un acto donde las personas con Síndrome de Down apenas gozaron de protagonismo en la práctica.

Se habló de ellas, sí, pero sin ellas. Fue algo que me sorprendió realmente. Tal vez mi enfoque sea equivocado y viva en otro mundo. Si es así mis disculpas para quien se sienta molesto con mi “opinión muy personal”. Todos estamos sujetos a las opiniones, todos.

A todo esto podemos añadir una serie de actuaciones musicales para todos los gustos que terminó con una preciosa canción, tanto como inadecuada para el momento. “Negra sombra” de Luz Casal interpretada por una magnífica Rosa Cedrón. Terminar un acto así con esa canción invita a cortarse las venas más que a salir a devorar el mundo. Tal vez esa canción se debiera a una petición particular, lo desconozco.

Selvatic

Solo me imagino en un garito nocturno a las cinco de la mañana, ambiente embrutecido, somnoliento. Se encienden las luces de repente, toque de queda. Es hora de irse. El dj pone “Negra sombra” para que la gente empiece a darse cuenta del fin de la noche. A ese mismo dj lo sacan a palos, y no por la canción, repito, me parece una joya, sino por lo inadecuado del momento. En fin, una pena. Tuve la sensación de que en ciertos aspectos todavía no hemos avanzado. Seguimos anclados en fórmulas añejas.

Algo que no me gustó nada y concluyo. Las quince piezas de ropa que se expusieron no fueron dignificadas. Me explico. Se colocaron en una esquina, tras columnas y un “photocall” con lo que se deslució completamente la puesta en escena. Me apuntaban los diseñadores que la disposición correcta sería otra radicalmente opuesta a la que se les facilitó.

La sensación que se dio fue de una falta de aprecio, de restar importancia al trabajo de un grupo de personas con Síndrome de Down. Los asistentes descubrían estas piezas más por curiosidad que por una verdadera y buena disposición. Detalles, sí, pero importantes para quienes pusieron su ilusión y esfuerzo en el proyecto.

Mucha sombra que me asombra.

Archivado en Crítica, Derechos, Educación, Sindrome de Down
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