Bron/Broen: la excelencia escandinava

Bron/Broen: la excelencia escandinava

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Bron/Broen

El mundo televisivo, terriblemente influenciado por el cinematográfico, también gusta de las modas que imperan en su “hermano mayor”: si lo que está de moda son los vampiros adolescentes, tenemos a The Vampire Diaries; si de repente surgen las adaptaciones de libros para “jóvenes-adultos” sobre adolescentes en distopías, tenemos a Los 100; y si los remakes son el pan de cada día en el cine, en la televisión no se iban a quedar atrás, y tenemos ejemplos como los de Broadchurch, The Killing o The Bridge, la más aclamada de los remakes llevados a cabo al otro lado del charco y que toma la premisa del original sueco-danés llevándolo a la frontera entre EEUU y México. Pero no sólo de la franja de público joven viven las televisiones, sino que intentan abarcar el mayor rango demográfico posible, teniendo ofertas para todos los públicos. A esto hay que añadirle la fama que ha surgido y que siguen disfrutando las novelas negras escandinavas, donde autores como Camilla Läckberg, Henning Mankell y, sobretodo, el ya desaparecido Stieg Larsson pusieron sobre el mapa un subgénero prácticamente nuevo dentro de las novelas policíacas, y que no tardó en trasladarse a la gran pantalla, y, como he dicho antes, la pequeña pantalla no va a ser menos, ¿no?

Pero la creación policíaca no se vio encorsetada en la literatura, sino que dio el salto a la televisión, no sólo cogiendo prestado material previo (ahí tenemos a Wallander, con Kenneth Branagh adaptando a Mankell), sino pasando a crear nuevas historias, nuevos personajes y nuevos casos. Dos son los ejemplos más claros: Forbrydelsen (The Killing: Crónica de un asesinato en español y objeto de remake por parte de la cadena AMC) y Bron/Broen (El puente en español, y objeto de remake por parte de FX). El drama policíaco sueco-danés tuvo un gran estreno y muy pronto fue aclamada por la crítica gracias a su excelente premisa, su atmósfera envolvente y sus fuertes protagonistas. Después de descubrirse un cadáver en el puente de Oresund, que une la ciudad de Copenhagen, capital danesa, con la ciudad sueca de Malmö, Saga Norén y Martin Rohde, policías sueca y danés respectivamente, tendrán que colaborar en el caso, que muy pronto se ve como la obra de un macabro asesino en serie.

La serie, creada por Hans Rosenfeldt, plantea una premisa sencilla pero atrayente, a pesar de su evidente fallo tonto (SPOILERS: ¿cómo puede saber el asesino que el asociado al caso será Martin, para luego tramar su plan de venganza? Si al fin y al cabo los casos se asignan de manera aleatoria o por méritos del policía…), y, en contra de lo que se potencia en The Bridge, donde los personajes centrales ponen de manifiesto sus evidentes diferencias sociales y culturales, empezando por el idioma, aquí lo que tenemos son dos personajes, dos policías, muy distintos entre sí, al margen de las diferencias de nacionalidad, que tienen que colaborar para descubrir al asesino. Una sola escena en toda la temporada pone de manifiesto la diferencia en el idioma (el sueco y el danés se denominan como “lenguas nórdicas”, que derivan del germánico, y que a su vez tienen un gran parecido a las lenguas sajones, y que por tanto, debido a la situación política en los siglos XIV y XV con la Unión de Kalmar y con el Reino de Dinamarca y Noruega, apenas han tenido variaciones, lo que provoca que muchos daneses sepan sueco con fluidez y viceversa; salvando las distancias, es algo que se podría aplicar a cualquiera de las lenguas románicas, donde las diferencias entre castellano y catalán, por ejemplo, no son significativas, resultando sencillo aprender ambas lenguas a una edad temprana), y personajes que se mueven sin complicaciones entre ambos idiomas, y que no tienen problemas en cruzar de un país a otro (ambos forman parte de la Unión Europea), consiguen que la diferencia en la nacionalidad no sea relevante.

The Bridge

Bron/Broen se apoya, por tanto, en sus dos protagonistas, Saga Norén (Sofia Helin) y Martin Rohde (Kim Bodnia), diferentes pero complementarios. Saga es uno de esos personajes que tanto han surgido en la televisión recientemente, muy sherlockiano, y posiblemente con síndrome de Asperger, más preocupada por el trabajo que por las personas, mecánica, eficiente y franca, que se contrapone a Martin, más calmado, sonriente, más cercano a la condición social de la gente que al trabajo (en resumidas cuentas: un policía con buen rollo). Su relación, que comienza chocante por sus personalidades, se vuelve más personal, siendo Martin el único amigo que ha conocido Saga, criticada incluso en su trabajo, y Saga una agradable compañía (que más tarde se hará vital) para Martin. Helin está estupenda, casi parece imposible que esté actuando, uno casi cree que es así en la vida real, y Bodnia, fetiche del director Nicolas Winding-Refn (protagonizó Pusher: un paseo por el abismo y Fuera de sí) simplemente impregna una naturalidad a su personaje que ya gustarían muchos actores. Todo esto bajo una atmósfera pesada, acorde con los cielos nublados tan frecuentes en el norte de Europa, con una fotografía que plasma a la perfección la noche y la ausencia de luz solar.

En definitiva, Bron/Broen es un notable noir nórdico, con unos protagonistas memorables, y un caso, el de esta primera temporada, absorbente, complejo y sorpresivo en su tramo final. No tengo reparos en admitir que sus últimos dos capítulos rozan lo sobresaliente. Si tenéis oportunidad, os aconsejo a verla en versión original subtitulada, aunque tu conocimiento de sueco empiece y acabe en skål.

Archivado en Bron/Broen, Noir nórdico, SVT1, The bridge
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