Glee, lo que nos enseñan los adolescentes

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Nunca hemos hablado en este blog sobre Glee, la serie musical que Ryan Murphy creó en 2009 para FOX, pero me parece un buen momento ahora que ha puesto su punto final. Una propuesta facilona, nadie lo niega, pero que aglutinaba un amplio muestrario de problemas sociales de la sociedad moderna encapsulados en un instituto de secundaria y su entorno. Todos ellos tratados con una normalidad y un respeto admirables.

La serie de FOX se despidió la semana pasada

Si alguien era capaz de llevar a cabo este proyecto, ese era Ryan Murphy, que nunca se esconde a la hora de denunciar y afrontar temas complicados de la sociedad. La homosexualidad, tan presente en su carrera, véase la maravillosa The Normal Heart, es central en Glee, tanto masculina y femenina, como la transexualidad o la bisexualidad. Todas ellas se han tratado con mucho respeto, con la crudeza que todavía sufren estos colectivos y con mucho humor cuando correspondía. El coro del instituto estaba superpoblado de losers, esa figura tan típica y tópica del género juvenil norteamericano. También había hueco para los discapacitados que, lejos de ser excluidos, eran más que bienvenidos, como el caso de un chico en silla de ruedas que participaba en las coreografías como uno más. O la mano derecha de la entrenadora de las animadoras, una chica con Síndrome de Down, muy activa en las fechorías de su mentora.

La integración de todos ellos era la clave para que la serie funcionara y conectara con un público muy diverso. Eso y una banda sonora llena de canciones muy reconocibles por todos y unas coreografías absolutamente brutales. Todo eso cargado con la dosis de divismo que Murphy imprime a todo lo que hace y cuyo mayor exponente quizá sea American Horror Story. El resto, los típicos problemas de siempre de los adolescentes: amores, desamores, aspiraciones y sueños por cumplir. Tópicos siempre tratados con una gran dosis de realismo, reforzándolos pero siempre con los pies en el suelo.

Jóvenes y con talento

Abandoné la serie tras la tercera temporada porque me pareció que dio un bajón de calidad, sus tramas se volvieron aburridas y sus canciones perdieron el gancho que tenían en sus primeros tiempos. Una crítica no era el objeto de este artículo pero sí resaltar la valentía y el descaro con el que Glee ha tratado temas tabú, dejándonos claro que cualquier persona es especial, sea cual sea su condición y su contexto, y que todos podemos conseguir nuestro sueño si trabajamos duro.

Archivado en FOX, Glee, Opinión
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