Peter Sloterdijk, filosofía, mentira y ejercicio

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Peter Sloterdijk, filósofo alemán nacido en 1947, es una de las figuras más importantes de la filosofía en nuestros días. Cuenta con una extensa obra donde destacan los tres volúmenes de su “esferología”. Una propuesta que une la revisión de ideas de Heidegger y Lacan (por ejemplo) para hablar de elementos como la “fundamentación de una ginecología negativa”. Un estilo provocador que le acompaña desde su “Crítica de la razón cínica”. Hoy le hemos escuchado en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona

Filósofo alemán de gran relevancia en nuestros días

29 de octubre, el auditorio de la Universidad Pompeu Fabra se va llenando poco a poco. Es el efecto que ejerce un autor polémico, catedrático de la Escuela de Arte y Diseño de Karlsruhe. Se trata de Peter Sloterdijk, el mismo que nos habla de burbujas, globos y espumas para pensar el espacio interior, el espacio vivido. Un alemán que viajó a la India para estudiar con quien pasaría a la fama como Osho. Un ejemplar peculiar, vamos, digno de nuestros tiempos postmodernos.

Formado en la Escuela de Frankfurt, saltó a la fama por su debate con Jürgen Habermas, una de las eminencias de la mentada escuela. Pero la propuesta incendiaria de Sloterdijk sobre el Humanismo en Normas para el parque humano no podía quedar sin respuesta. Ya con los reflectores sobre él nos ha regalado una amplia producción bibliográfica donde desarrolla su estilo que juega entre la literatura y la escritura académica. Nietzsche, Heidegger, Lacan, Bloch y Bachelard, son algunas de las figuras con las que va construyendo su propia idea en sus Esferas. Hoy es un posthumanista el que, curiosamente, acude a la lección inaugural del grado en humanidades de esta Universidad.

Un texto polémico con el que saltó a la fama

Pero el método ante todo: comencemos por el principio. La filosofía, nos dice el alemán, inicia con una disputa entre sofistas y no con el asombro como pensaba Aristóteles. Lo que es más, en el inicio de la filosofía hay un problema fundamental, hay una mentira que no se ha esclarecido todavía. Aristófanes se encarga de caracterizar a los filósofos como unos mentirosos y Platón hace lo propio con los poetas. Uno de los dos miente, o quizá los dos, pero lo cierto es que no sabemos qué opción es la ganadora. En las propias raíces del pensamiento filosófico, ahí donde surge esa vocación que se define como el amor a la sabiduría, hay una sombra de mentira por esclarecer.

Sloterdijk parece hacer eco de aquel que piensa que la filosofía sólo puede hacerse en griego y en alemán. No ha dejado de dar rodeos viendo en aquel tiempo del nacimiento de la academia un punto crucial, un momento al que hay que atender para comprender el presente. Ahí donde nace la escuela se hace evidente que no hay continuidad entre el mundo exterior y la academia. Ésta se constituye como un refugio, como un espacio seguro donde sólo tiene cabida el ejercicio del intelecto y, cómo no, el del cuerpo. No se puede olvidar nunca que junto al bosque donde Platón ubica su centro de estudio está también el estadio donde la gimnasia complementa la formación.

El primer tomo de su esferología

Esta es una idea que resulta central en lo que ahora tiene en la cabeza el filósofo. La ascesis, le insisten, hable usted de esa ascesis como cuidado de sí. La última frase del poema de Rilke, Torso arcaico de apolo, le sirve a Sloterdijk como título de uno de sus libros: “Has de cambiar tu vida”. Un imperativo que implica, precisamente, el cuidado de uno mismo. Pero no hay que confundirse, la ascesis, nos dice, es un ejercicio, un entrenamiento, algo que los griegos –siempre los griegos– sabían muy bien. En la competición amistosa del nudo ejercicio de la gimnasia el esfuerzo tiene un fin: el premio, la recompensa. Algo que nos marca una línea si queremos pensar lo que significa la formación de uno mismo como un ejercicio basado en el principio de la repetición creativa.

Muchas son las ideas que se esbozan, muchos los caminos que se abren. Pero, como bien lo dice el autor de Esferas, en el pensamiento la idea visita el intelecto. La idea es una instancia sobre la que no hay propiedad privada. Ella toca a la puerta de las mentes y reposa en su sofá sin garantía alguna de permanecer. Es por ello que, en el contexto del idealismo, el pensador no es sino un medio y no hay, nos dice, una teoría de los medios suficientemente desarrollada. Vaya idea final para quienes hoy inician su viaje en el ámbito de las humanidades. Un viaje que, como el de Magallanes, inician muchos sin saber si todos volverán al puerto. Y así decimos adiós al encuentro con este filósofo que siembra semillas como ideas que, visitando las mentes de quien escucha, esperan dejar algún fruto al partir.

Pensar el espacio interior y vivido es central para el autor

Archivado en Educación, Esferas, Grecia, Heidegger, Lacan, Nietzsche, Peter Sloterdijk
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